DEFINICIÓN
Es una desviación significativa del curso del desarrollo como consecuencia de acontecimientos de salud o de relación biológica, psicológica y social.
Tienen su origen en la infancia y adolescencia y se expresan de modo distinto a lo largo del desarrollo vital. Pueden ser crónicos o severos, e implican un déficit o anomalía en la adquisición de determinadas funciones neurocognitivas y en las pautas normales de desarrollo del niño.
La alteración, disfunción, o dificultad es atribuible a discapacidad intelectual (DI), parálisis cerebral infantil (PCI), epilepsia o autismo, porque tales condiciones consisten en alteraciones similares al funcionamiento intelectual general y de la conducta adaptativa y requieren servicios y apoyos similares a los requeridos para tales personas.


CLASIFICACIÓN
Para evitar connotaciones negativas, la OMS reformula el término discapacidad por el de “actividad”, y el de minusvalía por el de “participación”. Se debe a que lo que limita a las personas que tienen discapacidad es que no pueden realizar algún tipo de actividad, y las personas con minusvalía no pueden participar con plenitud en las situaciones donde sus iguales lo harían sin problemas. Esto permite analizar los elementos facilitadores y entorpecedores del entorno que influyen, por lo que se hace referencia al fenómeno que resulta de la interacción de la persona en el entorno.
Los niños que presentan trastornos en su desarrollo son aquellos a los que resulta difícil aprender, presentan factores de riesgo que se asocian con el fracaso escolar y pueden proceder de familias inestables o con desventajas culturales.
Así podemos encontrar:
  1. Trastornos del desarrollo físico:
    • - Discapacidad visual
    • - Discapacidad auditiva
    • - Discapacidad motora
    • - Discapacidad somática
  2. Trastornos del desarrollo intelectual o psíquico: DI.
  3. Trastornos de la comunicación social y de la imaginación: TEA.
Las causas de los trastornos del desarrollo no son posible conocer, ni probablemente llegar a conocerlas. Como norma general, tienen un origen causal de tipo biológico y no dependen del entorno básicamente. La naturaleza o núcleo del problema variará según el tipo de trastorno.
Las clasificaciones han de ser siempre provisionales, por ser limitadas en alguna medida y por la frecuente ambigüedad y confusión en el uso de los términos.


INTERVENCIÓN
La intervención educativa abarca desde la educación temprana hasta las medidas de transición a la vida adulta. Constituye un recurso para que todos los alumnos reciban una respuesta educativa personalizada, adecuada a sus necesidades y capaz de promover el desarrollo de sus capacidades. Hay que plantearse desde un punto de vista pedagógico qué se puede hacer, tratando de potenciar las posibilidades de cada uno desde un clima acogedor.
Las personas con trastornos del desarrollo tienen valores personales, humanos, sociales y culturales diferentes, y precisan de respuestas administrativas, sociales y profesionales diversificadas que respeten su propia valía, que promuevan su capacidad de decisión, su inclusión en plano de igualdad, aunque para ello requieran recursos extraordinarios o incluso “medidas de desigualdad positivas”.
En lugar de clasificar personas debemos determinar sus necesidades de apoyo y la intensidad de los mismos. Hay que aportar descripciones detalladas de las habilidades académicas y las posibilidades de adaptación del niño de cara a la intervención.

  • Funciones del profesional (pedagogos y psicopedagogos)
    • - Atención a la diversidad del alumnado: evaluación de necesidades y puesta en práctica de medidas educativas.
    • - Apoyo a las familias en la educación de sus hijos
    • - Orientación académica y profesional

  • Actividades del profesional (maestro)
    • - Valorar las fortalezas y limitaciones de los alumnos, lo que pueden hacer y no.
    • - Proporcionar a los padres información, apoyo y orientación y lograr, así, su implicación de manera activa en el proceso educativo de sus hijos.
    • - Optimizar el aprovechamiento de los recursos educativos
    • - Incrementar la calidad del proceso educativo: conocimiento de las personas con trastornos y dificultades de aprendizaje, desarrollo de las adaptaciones, adecuaciones y diversificaciones curriculares.
    • - Acomodarse a las necesidades individuales de los alumnos (flexibilidad, adaptación, comprensión), junto con cualidades de paciencia y esperanza.

El nuevo modelo socio-educativo sobre la discapacidad está centrado en las competencias y necesidades, especialmente en necesidades no habituales. Entiende la discapacidad como una diferencia neutra en sí misma, que deriva de la interacción entre el individuo y la sociedad. Los problemas que presenta se resuelven cambiando la interacción entre el individuo y la sociedad; ya que el agente de cambio cambio puede ser el sujeto, un defensor o cualquiera que lleve a cabo las medidas de apoyo.